lunes, 6 de junio de 2016

Entrevista a Sofía Aguerre, autora de Las lunas de marzo

Hacía tiempo que quería hacer esta entrevista y por fin he logrado encontrar el momento. Sofía Aguerre es autora de Las lunas de marzo, publicada con Escarlata Ediciones. De hecho, fue el primer título que sacó la editorial, inaugurando así tanto su catálogo como su colección de juvenil. Pero eso no es todo, puesto que Sofía es correctora profesional y hasta la fecha ha sido la correctora de todos los libros que ha sacado Escarlata. Es todo un placer para mí presentaros a esta multifacética autora que además tengo el orgullo de decir que también es una gran amiga. Si queréis saber más sobre ella, podéis visitar su blog, pero ahora, vamos con las preguntas.


Hola, Sofi. Un placer poder entrevistarte.

El placer es mío. Gracias a vos por la entrevista.

Para empezar la entrevista, me gustaría que dijeras a la gente que no ha leído Las lunas de marzo, que puede encontrar en sus páginas.

Las lunas de marzo es una historia de magia y misterio, ubicada a finales del siglo XIX en un pequeño pueblo de Austria. En principio no es una historia de amor, pero sí lo hay, en distintas formas. Se trata, más bien, de la necesidad de Mina de poner a salvo a los que quiere.

Las lunas de marzo está ambientada en un lugar concreto y en un momento concreto de la historia. ¿Nos puedes hablar de él, como se te ocurrió, si te constó documentarte y por qué lo elegiste?

Al principio, si voy a ser sincera, elegí esa época porque me gustaba. Era chica y no tenía mucha idea de lo complicado que es en realidad ese período histórico. Cuando lo descubrí, decidí cambiar la historia a un mundo inventado, pero no me terminaba de cerrar. Entonces, volví a ponerlo en el nuestro y me dediqué a investigar, leer, todo lo necesario para que fuera coherente. Sin embargo, no fue suficiente. Por suerte, conté con Ester Pablos, una amiga preciosa (y muy buena escritora) que estudió Historia y que me aconsejó y ayudó hasta en los más mínimos detalles. Por supuesto, también fue imprescindible contar contigo, que estudiaste Historia del Arte. Las dos contribuisteis a que la ambientación de la novela fuera creíble.


La protagonista, Mina, es una joven dama de alta cuna que ve que su mundo se desmorona y apenas puede luchar contra ello. Su posición, así como su condición de mujer, le pone aún más difíciles las cosas. ¿Te supuso eso alguna traba para desarrollarla? ¿Te costó meterte en la piel del personaje?

A esta altura ya no es ningún secreto que mis problemas con Mina fueron la causa de que dejara y retomara esta historia tantas veces. El peligro a la hora de escribir (y leer, por supuesto) una historia en primera persona es terminar agotado de escuchar la voz de un personaje. 
Yo siempre fui de protagonistas un poco más activos, y Mina es todo lo contrario. Claro, es hija de su época y de sus circunstancias, por lo que darle otra personalidad habría sido quizás poco creíble. Además, le pasan cosas que… No me parece que yo estuviera muy contenta en su lugar. Por suerte, pude ir haciéndola evolucionar, y creo que sobre el final logra redimirse un poco. Tampoco creo que sea tonta o cobarde; es humana y las circunstancias la sobrepasan. Creo que ya se está convirtiendo en una frase frecuente para mí, pero hay valor en resistir, también.

Las lunas de marzo es tu primera novela publicada, pero me gustaría saber si fue la primera novela que escribiste y cuánto tiempo te llevó hacerlo, no solo escribirla, sino todo el proceso desde que se te ocurrió la idea hasta darla por terminada.

No, de hecho, fue la séptima, aunque tengo una entrada en mi blog explicando por qué sí la considero la primera en cierto sentido. Empecé esta historia a finales de 2009, en mi casa, porque tenía ganas de crear algo y ver a dónde iba. Me tenía que ir a lo de mi padre, así que continué el primer capítulo allí, según cómo se me iba ocurriendo. No tengo ni que decir que es el que más he cambiado a lo largo del tiempo. 

Por lo que ya expliqué en la pregunta anterior, sumado a falta de tiempo, de ganas y de ideas, algunas veces, solía dejar la historia y retomarla cada tanto. Supongo que había falta de autoestima también por ahí mezclado. Esto me llevó a terminarla recién en mayo de 2014. 

Sin dar spoilers, sé que la novela es autoconclusiva, pero, a pesar de ello, el final queda abierto. ¿Pensaste en hacer una segunda parte? ¿O fue otro motivo el que te llevó a acabarla así?

Sí, claro, mil veces. Sin embargo, no pasa de ideas sueltas. Dudo mucho que escriba una segunda parte, y si lo hago, sería dentro de muchísimo tiempo, porque no es mi prioridad. Creo que la escribiría más bien para mí y para la gente que todavía quisiera saber, pero nada más. Igual, eso, lo dudo muchísimo.

El final queda abierto porque lo que pasa después, en realidad, no importaba mucho. Además, se salía de lo que yo quería contar, que era la historia de lo que pasaba en Glühwürmchen después de la llegada de Eisler. Seguir la historia desde el final habría sido… Anticlimático, no sé. 
Como he comentado antes, hasta la fecha solo has publicado Las lunas de marzo. Me gustaría saber que te ha parecido la experiencia y si hay alguna anécdota del proceso de publicación que quieras compartir.

La verdad es que todo el tema de la publicación vino a mí en vez de ir yo a ella. Ya dije que tengo algún temita de baja autoestima, pero la realidad es que ni siquiera se me habría ocurrido intentar mandar Las lunas de marzo a algún lado. De no ser por el interés y el apoyo que me demostraste, quizás habría quedado en un cajón. 
La experiencia fue muy linda porque había confianza y yo me sentía muy cómoda. Saber que una persona está trabajando para dejar tu historia lo mejor posible, metiéndose en ella y tratándola con mucho cariño es… No sé, yo estaba muy tranquila. Y a la vez no, porque soy una máquina de ponerme de nerviosa por todo. 

Para poner un ejemplo de la confianza que sentía, había una escena que resultaba redundante, «un bucle». Para quitarla no solo tenía que cambiar un par de cosas, había que quitar un capítulo entero —mirado desde acá, mejor, porque era horrible—. Por supuesto, hice caso y la novela ganó mucho.



Ahora hablemos de tus proyectos. ¿Estás trabajando en alguno?

Ahora mismo estoy intentando terminar una historia futurista, de ciencia ficción —no estoy seguro de que sea distópica como se entiende ahora en la literatura juvenil, pero por ahí anda—. Después, pretendo arreglar una novela anterior que me gusta mucho y que necesito dejar como merece. También tengo un par de historias en la cabeza, pero están todavía en proceso y apenas si escribí algo de ellas. Una es de fantasía y hasta estoy haciendo mapas y esas cosas. Me entusiasma muchísimo.

¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir? ¿Alguna metodología para empezar el proceso creativo?

Siempre me hago un té y me digo «ahora a meterle», pero termino procrastinando en Twitter y otras redes. Además, postergo todo, como buena procrastinadora. Llega un momento, claro, en el que me pongo las pilas y escribo, pero igual soy muy lenta. 
Trato de hacer esquemas, aunque suelo terminar haciendo cualquier otra cosa. Muchas veces me dejo guiar por el instinto. Tengo cuadernos enteros llenos de escaletas y anotaciones, caóticas como yo.

¿Cuáles son los géneros en los que te sientes más cómoda? No solo escribiendo, sino también leyendo.

Leo de todo, pero de todo, aunque siempre me sentí más feliz leyendo fantasía y ciencia ficción, ya fuera infantil, juvenil o para adultos. Esto se nota mucho a la hora de escribir. Creo que tengo una sola novela realista, no muy larga y tampoco muy compleja. 

Eres de Uruguay pero escribes en un español neutro. ¿Te resulta difícil hacerlo o es algo a lo que ya te has acostumbrado y surge de forma espontánea?

Elijo la variedad dependiendo de lo que vaya a escribir. Supongo que todo se reduce a un complejo de inferioridad lingüística, pero es un tema muy largo como para ponerme a hablar de eso acá. Me voy a limitar a decir que acá crecemos con el doblaje neutro y con traducciones españolas o mexicanas y eso influye un montón.

Escribo en mi variedad rioplatense cuando la historia se desarrolla por acá. Lo disfruto mucho y se me hace mil veces más natural, por supuesto, pero sé que el alcance es limitado. 

Uso el español neutro —lo más neutro que puedo, sin que suene robótico— para historias situadas en otros países o en mundos inventados, donde me sonaría raro que hablaran como se habla en Uruguay (aunque esto carezca de sentido, en realidad). No me cuesta, la verdad es que estoy muy acostumbrada. Sé, además, que así llega a muchísima más gente. Qué se le va a hacer.

Las lunas de marzo ya van por su segunda edición, ¿Cómo has vivido el hecho de que la gente haya leído y opinado sobre tu obra? 

Es muy raro. Obviamente, me pongo muy nerviosa. La historia me perteneció solo a mí y a unas pocas personas más durante tanto tiempo que verla hecha libro y en las manos de otros se siente hasta un poquito invasivo. Igual es lindo cuando les gusta y te lo dicen. Obvio que a algunos no les gusta y está bien, es así como funciona (mientras lo digan con respeto, claro). 
Cuando subía historias a un foro de literatura, también me exponía y era raro, pero tengo la impresión de que las expectativas, de ambas partes, eran otras. Quizás esa sea la diferencia, lo que se espera. Por eso da más miedo.

Presentación de Las Lunas de Marzo en Montevideo, Uruguay

Como curiosidad, me gustaría que nos hablaras de como ves el panorama literario juvenil en Uruguay y si crees que hay muchas diferencias con el español, que es donde tú has publicado.

Bueno, sí, hay grandes diferencias. En España tienen mucho éxito las novelas extranjeras, pero se le da un espacio a lo nacional también. En Uruguay no hay muchas novelas juveniles escritas por uruguayos. Ahora más que antes, pero cuando yo era adolescente eran más bien pocas. No solo el mercado es muy chico, también está el tema de que vende mucho más la no ficción, o la ficción para adultos o los libros infantiles. Para jóvenes tenés lo que llega de afuera, incluyendo España, por supuesto. Está difícil.

Antes comenté que eras correctora y quiero aprovechar a preguntarte por ello. ¿Nos puedes explicar en qué consiste esta profesión? Y si no es mucho pedir, si podrías definir cuál es la relación entre corrector y editorial, para todos aquellos que no lo conozcan.

Según la Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo (AUCE), «El corrector de estilo es el profesional que interviene en el proceso de edición de una obra en varias instancias: entre la creación y la composición, y luego entre la composición y la compaginación. Su tarea requiere sólidos conocimientos lingüísticos, gramaticales y ortográficos, así como experiencia y prudencia para intervenir un texto cuya autoría le es ajena».

Es decir, lo que yo hago es corregir la ortotipografía, la sintaxis y la temporalidad verbal, además de intervenir muy, muy poco en el texto. Por ejemplo, marcando redundancias, uniendo o separando párrafo, etcétera. Hay correctores que intervienen más, pero yo soy de las que opinan que hay que interferir lo menos posible con el texto de un autor, que no es nuestro y por lo tanto no tenemos que reescribirlo, sino corregir los errores.

En una editorial, el texto pasa al corrector después de haber sido intervenido por un editor, que trabaja sobre el contenido y sí reescribe o aconseja reescribir. Después de la corrección, se pasa a la maquetación, hecha por un diseñador editorial. Como diría mi profesora de Taller, la corrección es una de las tres puntas del triángulo editorial. La creación de un libro es un trabajo en equipo y todos los vértices son fundamentales.

Y de tu experiencia de correctora con una editorial, ¿nos podrías contar algo? ¿Alguna anécdota?

Ah, yo paso muy bien. Es todo un privilegio leer y corregir novelas tan lindas como las de Escarlata Ediciones. Normalmente, uno empieza a trabajar con textos más bien académicos, con mucha bibliografía, por ejemplo, así que me considero afortunada de haber ganado experiencia con una editorial. No porque sea más fácil, sino porque es lo que realmente disfruto.

Muchas gracias, Sofi, por esta entrevista. Te deseo mucho éxito y ojalá tengamos pronto disponibles otros proyectos tuyos. Un besazo.

Muchas gracias a vos por hacerla, también te deseo mucho éxito y cosas lindas.



3 comentarios:

  1. Ay, qué adorable es Sofi. Es una profesional en todo lo que hace, una escritora con un talento increíble y de la que estoy deseando leer algo nuevo pronto.

    Una entrevista profunda y muy bonita, porque se nota todo ese cariño que os tenéis.

    Un besote a las dos!

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  2. Gracias por la entrevista, bonita ♥. Por esas preguntas tan pensadas.
    Un besote.

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  3. Sofi es puro amor ♥
    A menos que no termine uno de esos proyectos que tiene pendiente, en cuyo caso será puro amor muerto.
    Genial entrevista!

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