sábado, 20 de febrero de 2016

Lo que el viento se llevó, análisis del film


Ficha Técnico-Artística del film

Titulo: Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó)
Año: 1919
País: Estados Unidos 
Duración: 222 minutos.
Director: Victor Flemming (Con participación de George Cukor y Sam Wood)
Guionista: Margaret Mitchell (novela), Sidney Howard (Guión)
Música: Max Steiner
Fotografía: Ernest Haller y Ray Rennahan
Dirección Artística:  Lyle Wheeler
Intérpretes: Vivien Leigh (Scarlett O’Hara), Clark Gable (Rhett Butler), Olivia de Havilland (Melanie Hamilton), Leslie Howard (Ashley Wilkes), Hattie McDaniel (Mammy), Thomas Mitchell (Gerald O’Hara), Barbara O’Neil (Ellen O’Hara), Butterfly McQueen (Prissy), Ona Munson (Belle Watling), Anne Rutherford (Carreen O’Hara), Evelyn Keyes (Suellen O’Hara).
Productora: David O. Selznick Production
Género: Drama Romántico
Premios: 9 Oscar, 13 nominaciones


Sinopsis:
Nos situamos en Georgia alrededor de 1861. En la elegante mansión sureña de Tara viven los O’Hara. Scarlett, la bella y caprichosa hija del propietario se entera de que su amor Ashley Wilkes, se ha prometido con su prima Melanie Hamilton y que se dará una fiesta en la plantación vecina Twelve Oaks. En la fiesta Scarlett aborda a Ashley, que la rechaza. Rhett Butler, un arrogante y aventurero vividor presencia la escena y aprovecha para presentarse ante Scarlett.
Corren tiempos felices en Tara, pero por poco tiempo. La Guerra de secesión esta a punto de estallar. Los hombres parten a alistarse y despechada e indiferente, Scarlett accede a casarse con Charles Hamilton. Pero se queda viuda casi inmediatamente,
Los yanquis avanzan y sitian Atlanta. Las bombas estallan por todas partes y Rhett ayuda a Scarlett  y Melanie a escapar de allí. Al llegar a Twelve Oaks, encuentran la mansión arrasada, sin embargo Tara sigue en pie. Al llegar comprueban que la madre de Scarlett ha muerto y el padre se ha vuelto loco. Los que allí siguen están al borde de morir de hambre. Scarlett se jura que sacará de esa miseria a los suyos.
Los nuevos dueños del sur establecen nuevas reglas y ponen un impuesto en Tara que no pueden pagar. Ante la posibilidad de perder la plantación, Scarlett intenta seducir a Butler pero este no la puede ayudar. Por consiguiente se casa con el pretendiente de su hermana, Frank Kennedy. Se desata la mujer especuladora de negocios que hay en Scarlett y utiliza cualquier medio para enriquecerse. Frank Kennedy muere vengando el ataque que recibe Scarlett. Viuda de nuevo y sumida en la culpa se entrega a la bebida y será Rhett quien le proponga matrimonio. Tendrán una hija, Bonnie, pero la relación se deteriora creciendo un muro entre la pareja que acabará con otro embarazo y la muerte de Bonnie. Rhett abandona a Scarlett y ella desmoronada recordará que aun le queda Tara.

Segmentación secuencial del film
En muchas ocasiones, los títulos de crédito del cine clásico podían plantear de manera condensada indicaciones sobre lo que acontecerá en el relato. Los títulos de crédito con los que abre Lo que el viento se llevó nos introducen en un espacio mostrando bellos paisajes sureños acompañados de la exquisita banda sonora. Se nos muestra el cielo con sus tonos azulados y rojos aludiendo tanto al amanecer y el anochecer en Tara como el incendio de Atlanta. Sobre ese cielo, más tarde, se recortarán las figuras de Scarlett y su padre, o ella sola, en los momentos  más emblemáticos de la película.

La articulación narrativa de Lo que el viento se llevó parte a grandes rasgos de establecer una relación constante entre dos elementos; El itinerario de los personajes con sus conflictos amorosos siempre girando alrededor del personaje protagonista, Scarlett. Y la visión colectiva de conflictos históricos que sobre todo en la primera parte se vinculan a la lógica dramática de los conflictos amorosos.

El film se divide en dos partes además de una overtura, un interludio y un final, siempre acompañados de la banda sonora de la película y como fondo los paisajes de Tara. Dos imágenes simétricas situadas en el inicio y en la clausura del relato. Al principio como un telón que se abre, los gemelos Tartelon se hacen a un lado para permitir que la cámara se desplace en un travelling de aproximación y culmine con un primer plano del rostro de Scarlett en el esplendor de su juventud mientras el diálogo con los jóvenes que la galantean va desganando, de manera minuciosa y eficaz, los dos conflictos esenciales: la inminente guerra y la boda de Ashley y Melania. En el final, un movimiento semejante culmina en el rostro compungido de Scarlett.

Hay un recorrido simbólico entre principio y fin: el exterior frente al interior, el esplendor de un día primavera en Tara frente al lúgubre aspecto nocturno de la entrada a la casa de Atlanta, el juvenil vestido blanco vaporoso frente al severo vestido de luto. El tiempo ha dejado su huella en el cuerpo de Scarlett para borrar para siempre los trazos de la juventud. Como bien dice Mammy “no hay nada que hacer ante el viento que levanta el paso de los años y que arrastra poco a poco los vestigios de la juventud”.

Todo el proceso comenzó con la guerra, con la devastación producida por la entrada el tiempo histórico en ese espacio mítico que era el viejo sur. La historia que se aleja del orden natural para regirse por los conflictos puramente humanos cambiará para siempre Tara. La muerte, la vejez o la locura aparecerán representados como huellas de esa entrada traumática del tiempo histórico.

Scarlett entrara en una lucha compleja y se enfrentará a un nuevo enemigo: la vejez, expresada en la deformación de su cuerpo por la maternidad y para ello intentará congelarlo sumiéndose en su amor por Ashley y el rechazo de Rhett. La configuración de su mascara seductora, la capacidad de obtener a través de ella elementos simbólicos de dominio sobre los demás expresados en el lujo, la glotonería o los excesos ostentosos son síntomas obvios.
Siendo precisamente el personaje que más se adapta al cambio es el más amenazado por este. Mientras los demás habitan en la nostalgia y el duelo, la consistencia de Scarlett depende de que todo permanezca inalterado, de que se fosilicen los conflictos. Su deseo no es el retorno a ese pasado perdido, como ocurre con el resto de personajes, sino que se mantiene en el trayecto establecido desde un principio por alcanzar un objetivo imposible. La manera en que el relato construye su final es mediante la utilización de una cadena que enlaza de manera acumulativa una serie de muertes (Bonnie y Melania) y el abandono (Ashley y Rhett) que deja a Scarlett sola. Es justo en ese momento cuando se revela lo que perseguía, Tara. Ashley no es más que una quimera. Tara es la respuesta al enigma que planteó su padre, pero Tara lo es todo y nada a la vez. Es lo que tenía al principio y se ha encontrado al final del trayecto, después de recorrer los avatares de toda una vida.

Posiblemente lo decisivo del cierre del filme es que aunque Scarlett consiga aprender algo sobre la vida, se resiste a asumirlo. El regreso al hogar ha de quedar como la posibilidad de alcanzar lo que se desea, aunque sea imposible.

En la primera parte tenemos 41 secuencias. En la segunda un total de 46. Un numero elevado que se extiende lo largo de un filme de 222 minutos.

Contextualización del film
Esta película se ha convertido en un fenómeno de masas durante el siglo XX e icono de la cultura popular.
Si abordamos el filme desde la perspectiva histórica observaremos que el tamaño de su producción, el modo concreto en que fue llevado a cabo, su ambición creativa y los recursos humanos y tecnológicos que concitó fueron insólitos e irrepetibles. Sin embargo sigue una cierta lógica en el esquema industrial del sistema de estudios que explica una producción como esta.

Desde el punto de vista social e industrial el filme se sitúa en un momento de madurez del Studio System en su fase monopolista, el inicio de la guerra en Europa, y la instalación en Hollywood de cineastas e intelectuales que dejarían una importancia fundamental en el cine americano.

En 1939 en Hollywood se produce Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, William Wyler), Adiós Mr Chips (Goodbye Mr Chips, Sam Wood) o El mago de Oz (The Wizard of Oz), también de Flemming. En los inmediatos años siguientes aparecerá Alfred Hitchcok con Rebeca (Rebecca) y Orson Wells con Ciudadano Kane (Citizen Kane).

Lo que el viento se llevó se basa en una paradoja: es el filme mas representativo dentro de un modelo basado en un producción planificada de acuerdo con criterios industriales, pero presenta singularidad en diferentes aspectos que rompen con este entramado. Su tamaño es descomunal, costó muchísimo dinero, sobrepasando los presupuestos establecidos. No solo se trababa de un proyecto económicamente osado, sino que se ampliaba su grandeza a riesgos como el uso del technicolor y efectos especiales. Por otro lado, algo básico faltaba en el sustento principal de la industria, el star system. No había estrella hasta pasados unos días del comienzo del rodaje.

Curiosamente además, no era una producción de un gran estudio, sino uno pequeño especializado en obras de prestigio: Selznick International Pictures. Había un riesgo que traspasaba los esquemas. Además hay que tener en cuenta que los filmes de la guerra de secesión eran considerados veneno para la taquilla. Pero Selznick estaba convencido y adquirió los derechos de la novela antes de salir al mercado por una desorbitante cifra nunca vista tratándose de una escritora primeriza.

De todos modos, hay que tener en cuenta el aspecto de que las grandes productoras no eran asiduas a correr estos riesgos basándose en su estudiado esquema de producción. En cambio, si una producción independiente tenia éxito con su experimentación en los gustos del público, podrían sacar beneficio debido a que tarde o temprano tendrían que haber acuerdos para su distribución o exhibición, de acuerdo con el mercado monopolista del cine de los Estados Unidos durante los años treinta. Uno de los productos de mayor riesgo era, por supuesto, las prestige pictures, películas de alto presupuesto en la que participaban estrellas y se basaban muchas veces en clásicos literarios o en ambientes de época. En el campo de experimentación y del riesgo en el que los productores independientes como Selznick pudieron dirigir sus esfuerzos fue en la realización de este tipo de filmes, normalmente acordando distribución y exhibición con alguna de las Majors. De este modo la vinculación de un proyecto de él tamaño de Lo que el viento se llevó no resulta tan extraordinaria. Fue una iniciativa hecha por Selznick, posiblemente el mas preparado tanto artística como industrialmente.

Ante la predisposición teórica de la política de autor, este film era un modelo difícil de incorporar, puesto que era el paradigma de la película de autor definido. Lo firmaba en la dirección Victor Flemming, un artesano, término de moda entre los directores que no llegaban al nivel de autores, aunque tampoco eran considerados meros técnicos. Aun así, se sabía que ciertas partes del filme y su misma concepción visual habían dependido de otras figuras igualmente importantes como los directores George Cukor y Sam Wood, el autor del diseño de producción William Cameron Menzies o el productor David O. Selznick.

El filme no tenia como tema principal la Guerra de Secesión, mas bien la guerra ocupa una parte escasa. El personaje de Scarlett es el que dirige férreamente la mirada del espectador a través del discurso dramático. Por tanto, este filme nace dentro de lo que llaman por aquel entonces, en Estados Unidos, género. Y posteriormente se conocerá como cine de mujeres. La aportación feminista de Lo que el viento se llevó, ha sido fundamental porque explora las repercusiones sociales y políticas para un público femenino, que socialmente muestra su importancia decisiva desde el punto de vista económico  a partir de esta película.

La tensión narrativa del melodrama en el que la vertiente sentimental ha de ser combinada de manera convencional con elementos espectaculares, condujo a Selznick a defender durante el rodaje la combinación de escenas de acción con las intimistas, aunque sin llegar al punto de apartarse del material literario.

En realidad, para Selznick toda la espectacularidad podía depender de una escena, pero esta debía ser lo suficientemente impactante como para poder compensar el resto del filme. El incendio de Atlanta se convirtió, de este modo, en contrapeso esencial para compensar el estaticismo narrativo. Al final, ha sido el peso de la definición de los personajes, y la centralidad de Scarlett lo que ha conducido a su valoración actual como filme de mujeres y la consecuente entrada de la película en la teoría fílmica como un caso fundamental para entender la culminación del periodo clásico. Aun así, ni el modelo melodramático, ni el cine de mujeres llegó a imponerse con claridad. En cierto modo, el filme mostró una cierta capacidad de consenso entre las dos formulas .

Durante los primeros días de rodaje, Selznick manifestó a Cukor que las escenas se desarrollaban con un tempo demasiado lento. Lo que provocó un enfrentamiento entre ambos. La ubicación genérica del filme defendía dos actitudes completamente distintas de entender en el entramado narrativo: el ritmo y la puesta en escena. Como consecuencia, Cukor abandonó el proyecto y en su lugar se puso a Victor Flemming, director mas rápido dispuesto a aceptar a los personajes en su dimensión mas esquemática.

Ideológicamente hablando, Lo que el viento se llevó es una obra de reconciliación nacional en la que se han limitado todas las aristas políticas en beneficio de unos héroes individuales, Scarlett O’Hara y Rhett Butler, que no encarnan ningún ideal político en particular. Es un filme que sabe utilizar el material histórico desactivando su interpretación política a través de la propia concepción de la trama narrativa. Al contrario de lo que ocurre en la novela. No se reflejan el choque de modelos sociales ni económicos contradictorios en un mismo país, sino algo mas diluido como la pérdida de la juventud y el mundo hostil que lo rodea todo. La consecuencia será el afán de reconstrucción y la gestación de una nueva sociedad que conduce precisamente a la modernidad.
Un ejemplo tienen que ver con el tratamiento de los personajes negros y en general con la esclavitud, que en la novela tiene mas peso, aquí se muestra manera mucho mas neutral, debido a que Selznick quiso cubrirse las espaldas acordando con organizaciones políticas negras la desaparición de aspectos polémicos con el fin de evitar boicots como los producidos veinticinco años antes por el estreno del filme El nacimiento de una nación de D.W. Griffith. (Ther Bird of a Nation, 1915)

Por último cabe destacar la trascendencia cultural de Lo que el viento se llevó debido a que en los años treinta, hay un cambio cultural en el tejido social de Estados Unidos que afecta directamente al paso acelerado de una sociedad agraria a una industrial, con el desarraigo y la incertidumbre que esto genera. Gran parte de los espectadores de la época estaban arrastrados al abandono de su hogar para apiñarse en las grandes ciudades en un proceso de cambio de vida y valores, reconstrucción económica y lucha para la supervivencia descritas en este film en otra época histórica no muy lejana. La conexión entre la película y los relatos vividos  ya era señalada por la autora en la novela, hablándonos de la reconstrucción de un país pero al mismo tiempo de una pérdida, la nostalgia a la civilización a la que no se puede regresar.
En 1930 todavía vivía un 40 % de la población americana en el campo; una generación mas tarde la cifra habría disminuido hasta un 15%. La sensibilidad del público era particularmente receptiva a estas transformaciones pero en el fondo recordarían con nostalgia ese pasado.


Análisis crítico interpretativo
Lo que el viento se llevó es una proyección popular que se ha mantenido vigente entre millones de espectadores de las mas variadas culturas y épocas del siglo XX. Pocos productos han conseguido esa capacidad de supervivencia y proyección universal. Quizás se debe a que en el filme  hay un material simbólico arquetípico y una elaboración narrativa melodramática que han demostrado su eficacia a la hora de traspasar todo tipo de barreras, sobre todo por su capacidad de esbozar emociones simples a través del itinerario de Scarlett O’Hara.

La aparición de la novela en 1936 fue una conmoción, sobre todo teniendo en cuenta que era el primer libro de una ama de casa de treinta y cinco años. Al adquirir los derechos, Selznick fue consciente que el éxito del libro pesaría sobre el film y cada vez tenia mucho mas claro  que no falsear nada de la historia original y tratar con rigor cada detalle era clave del éxito.

El gran espectáculo que es lo que el viento se llevó se asienta en la inteligente articulación entre la narrativa sentimental y una elaboración plástica y simbólica que resume en su interior los recursos expresivos del cine clásico en su momento de máxima madurez.

El diseño visual del filme y su concordancia con la música es una baza esencial de su capacidad de concitar la respuesta emotiva del público, refiriéndose a arquetipos que circulan entre las culturas. Un ejemplo son los tres célebres planos que muestran el perfil de Scarlett recortado sobre la colina que aparece ya en los créditos, en la que se extiende Tara, reconstruida con contraluces dramáticos acompañados con movimientos de cámara elaboradas en el departamento de efectos especiales que dan una sensación abismal acompañados con un tratamiento orquestal. Se trata de una visión nostálgica y sentimental de la naturaleza perdida en el presente de la revolución industrial y la nueva cultura de masas con una visión romántica del paisaje.

En el momento que se funda  el trayecto narrativo es cuando Gerald O’Hara le dice a su hija que ha de comprender el amor a la tierra, es decir, la naturaleza que constituye el hogar. Precisamente la herida de la revolución industrial es la ruptura con el hogar en el espacio de la naturaleza. La tierra asume un valor simbólico profundo, se presenta como clave narrativa relacionada con el enigma paterno que ha de resolver Scarlett a lo largo de su itinerario de maduración e individualización. Tara es el epítome de la civilización perdida, el lugar de la plenitud juvenil y sus días felices.

Lo que el viento se llevó es una excelente película, cuyo trasfondo político, social y ético abruma nada más adentrarse en él. No es una historia de pobres y ricos, ni de guerra, ni de amor, ni de recorrido vital de la protagonista, Scarlett O'Hara, es todo ello a la vez, y eso es lo que la hace una película magnífica. Las decisiones de Scarlett no se pueden tomar en torno a un único elemento de análisis, son tantos los elementos que interactúan a la vez sobre la toma de decisión, o sobre la vivencia individual o sobre la propia decisión, que sólo con una interpretación de esa realidad, puede llevar a conclusiones fiables. Lo bueno que tiene Lo que el viento se llevó, es que al terminar la película, el espectador no tiene claro si Scarlett es buena o mala, si realmente hay uno de los bandos de la guerra que es bueno o no, si realmente la protagonista es valiente o por el contrario es una clasista sin capacidad de entender que su situación personal ha cambiado; si su marido Rhett Butler es despiadado o por el contrario el amante y padre perfecto. Es lo apasionante de las realidades complejas, y por tanto de la película.

Pero lo realmente grande de Lo que el viento se llevó, no es quien es el bueno o el malo, o quien es despiadado o no, o si Scarlett es una mujer sin escrúpulos o por el contrario apasionada, sino la última frase de la protagonista, la que determina que los problemas deben afrontarse, pero a la vez relativizarse. De lo contrario es imposible su resolución y el problema más grande no evitará que al día siguiente salga el sol y es en ese punto, cuando llega uno de las mejores escenas de la historia del cine y Scarlett, a los pies de una gran escalinata de una gran mansión vacía dice: "Pensaré sobre eso mañana, en Tara. Allá lo podré soportar. Mañana pensaré en una forma de recuperar a Rhett. Después de todo, mañana será otro día..."

Información sobre la recepción inmediata 
La noche del 15 de diciembre de 1939 se estrenó en Atlanta la adaptación de la novela Lo que el viento se llevó, siendo la película de mayor presupuesto hasta la fecha. El gobernador del estado de Georgia declaró día de fiesta y organizó en la víspera del estreno un baile con lo más selecto de la sociedad al viejo estilo sureño.

En el evento al que acudieron numerosas estrellas de Hollywood, aunque faltó la presencia de alguien muy importante, la actriz Hattie MacDaniel que interpretó a Mammy. Entre otras cosas, porque el Loew’s Grand Theatre, donde se estrenaba la película, tal como ocurría en muchas otras salas del país, segregaba a los negros y ella se hubiera tenido que sentar en la parte del teatro destinada a los de su raza.

Las celebraciones de Atlanta fueron solo una premonición a lo que ocurriría posteriormente. Los acontecimientos se sucedieron desbordando las expectativas mas optimistas. Los triunfales estrenos de Nueva York y Los Ángeles, la posterior noche de glorias de los premios de la Academia o las preciadas reservas anticipadas de entradas de los grandes cines, aseguraron que su fama desbordaría fronteras. Y así fue.

La magnitud del proyecto y sobre todo su éxito final confirmó la efectividad de un modelo de trabajo que acabará por convertirse, diez años más tarde, en la alternativa al sistema de estudios, una vez desmantelada la estructura monopolística que definió Hollywood en la época clásica.

En los años treinta, hay un cambio social y de valores en Estados Unidos donde la sociedad agraria da paso a una sociedad industrial. La mayoría de la población se ve arrastrada a la emigración a las grandes ciudades para hacerse un lugar en el nuevo sistema económico capitalista del país. La mayoría de los espectadores eran supervivientes de esta nueva forma de vida reflejada con mucha intensidad en el film, en otro contexto histórico no muy lejano.  La sensibilidad del público era mucho más receptiva y claramente fue una de las claves del éxito en su explotación industrial. El público podía identificarse con capacidad de superación y supervivencia de Scarlett O’Hara, inspirando más que lástima o piedad, admiración y emoción hacia la protagonista. A través de Scarlett se asumía la capacidad de renacer, algo esencial porque otorga una perspectiva de posibilidades y da sentido al doloroso pasado.

Por otro lado, antes de hacer la película, hay que tener en cuenta que la novela había batido récords en venta y ya contaba con una cantidad numerosa de fans que esperaban con espectación su puesta en escena en la gran pantalla. El proyecto, aunque arriesgado, se sostenía sobre sólidas bases que preludian el éxito que merecidamente adquirió y mantiene hasta el momento.

Fortuna crítico –histórica

En 1950 Lo que el viento se llevó había ingresado ya en todo el mundo 62’7 millones de dólares. Se trataba de un auténtico fenómeno social que había conseguido emocionar a millones de personas como también hizo en su momento la novela, de Margaret Mitchell.

Los distintos reestrenos llevados a cabo posteriormente demuestran la constante aceptación de la película por el público. La rentabilidad de sus reposiciones a lo largo de las siguientes décadas de su estreno condujo incluso a la adaptación a las nuevas tendencias espectaculares del cine relacionadas con los cambios tecnológicos, como el Cinemascope.
En 1976 fue estrenada en televisión en Estados Unidos y fue el filme más visto en la historia de la televisión americana. Su comercialización a través del video o del DVD confirman hasta la actualidad su preeminencia entre los aficionados. Igualmente el merchandising así como la afinidad de páginas de Internet o las publicaciones de pseudosecuelas.
En 1977, los 35000 miembros del AFI la eligieron como la mejor película norteamericana de la historia, por delante de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1940) y Casablanca (Michael Curtiz. 1942).

Contrastado con  el innegable impacto popular que recibió, no es un filme que haya tenido mucha fortuna en su recorrido historiográfico. En los libros de teoría del cine apenas se asoma el film para ilustrar alguna cuestión marginal. Como por ejemplo la aplicación de technicolor, los efectos especiales, los problemas de censura relacionados con la famosa frase del filme, la definición del papel de diseño de producción, la novedad en la planificación de una película o en el modo en el que una producción independiente debe llegar a pactos con alguna Major para tener oportunidad de comercialización exitosa en Hollywood del monopolio de finales de los años treinta.

Después de los acontecimientos históricos acabados de vivir de manera traumática en la cultura occidental, los ideólogos de la modernidad cinematográfica comenzaron a defender una estética en el cine que se basaba en dos principios. Por un lado la necesidad de incorporar una dimensión ética en la manera de entender el espectáculo cinematográfico. Por otro, la fabricación, la manipulación y la sofisticación técnica del cine convencional, cuya máxima expresión eran los productos estandarizados de la maquinaria de Hollywood. La teoría moderna del cine elaboró modelos de análisis e interpretación. Si había un filme que representara el máximo apogeo del artificio, la producción manipuladora de la realidad a través de la puesta en escena o del montaje, este film era Lo que el viento se llevó.

En definitiva, se considera el filme como el modelo más representativo del cine clásico en un momento particularmente interesante desde el punto de vista social e industrial.

El enorme y multigeneracional éxito de esta excelsa obra tiene una simple explicación: pocas películas están mejor contadas y, sobre todo, cautivan con una historia tan arrebatadoramente repleta de amor, odio, amistad, aventuras, guerra, familia. Una fábrica de provocar sentimientos, lágrimas y sonrisas. Un clásico irrepetible.



Bibliografía

A.A. V.V. Cien años de cine. Siglo XXI. 1995.

ALSINO THEVENET, Homero. Historias de películas. El cuenco de la plata. 2006, Buenos Aires.

BORDWELL, David; STAIGER, Janet; THOMPSON, Kristin. El cine clásico de Hollywood. Paidós. Barcelona. 1997.

FERRO, Marc. Historia contemporánea y cine. Ariel Historia. Barcelona. 1995.

GARCIA FERNANDEZ. Emilio y SANCHEZ GONZALEZ, Santiago. Guia Historica del cine 1895 – 2001. Complutense.

MITCHELL, Margaret. Lo que el viento se llevó. Barcelona, Orbis. 1988.

PARRONDO-COPPEL, Eva. Feminidad y mascara en Lo que el viento se llevó y Jezebel. Episteme. Valencia. 1996.

PUJALS, Gemma; ROMEA CASTRO, Celia; ROMEA, Celia. Cine y literatura. Relaciones y posibilidades didácticas. Horsori Editorial.

SÁNCHEZ NORIEGA, José Luis. Historia del cine. Teoría y Géneros cinematográficos, fotografía y televisión. Alianza Editorial. 2002.

STAM, Robert. Teorías del cine. Paidós. Barcelona. 2001.


Páginas web







Hemerografía

Lo que el viento se llevó (Gone with the wind, 1939)

Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, William Wyler)

Adiós Mr Chips (Goodbye Mr Chips, Sam Wood)

El mago de Oz (The Lizard of Oz, Victor Flemming)

Rebeca (Rebecca, Alfred Hitchcok)

Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Wells)

El nacimiento de una nación  (Ther Bird of a Nation, 1915, D.W. Griffith)

Casablanca (Michael Curtiz. 1942)



5 comentarios:

  1. Esta película la he visto montón de veces (a pesar de que dura mucho)
    y cada vez que la veo le encuentro algo nuevo y me encanta.
    Sin duda una excelente adaptación, yo estaba enamorada de Rhett jajaja XD

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    1. Hola, annie! Yo también la vi un montón de veces, y me encanta!

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  2. Hola!!!
    jajaja...d esta pelícua, entre otras cosas evidentemente, me encantaba "Señorita Escarlata, señorita Escarlata..."
    Me ha encantado el análisis que has hecho de la película, especialmente lo referente a la contextualización del film. Había mucha información que nunca me había replanteado
    Un saludo
    http://yeswecanreadtogether.blogspot.com.es/

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    1. Eso es mítico, jejejeje. Me alegro que te haya gustado el análisis. A mi lo que más me chocó fue cuando investigué la recepción del film, que no dejaron entrar a Mammy en la inauguración por la secesión. Me paso por tu blog. Un beso!

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  3. Va, venga, de este finde no pasa sin que la vea, son demasiadas señales que me están diciendo algo y tengo a una amiga presionando jajaja y ya el lunes me leo el artículo XD
    Y muchas gracias por el pedazo de análisis :)

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