domingo, 15 de noviembre de 2015

El cine melodramático en base a las explicaciones de Pablo Pérez Rubio


Los mecanismos melodramáticos se estructuran en la tragedia helena y la mezcla de música y drama le prestan el nombre durante el renacimiento. La configuración del género es el romanticismo. Los personajes melodramáticos enseguida poblaron las novelas y dramas románticos y fueron asumidos en la novela realista y naturalista. Esa herencia grecoromántica fue la argamasa del modelo institucional de cine narrativo.
El melodrama prendería fuerza en Hollywood a través de una mirada clásica por cineastas entre los años treinta y cuarenta. Sin embargo, quizás por que el melodrama esta constituido en los tejidos de la pasión, habría que esperar a la deriva manierista de los cincuenta para encontrar su máximo esplendor en la industria norteamericana.

Su materia prima son los sentimientos y aparecen abordados como la mayor fuente de placer y a la vez, de dolor que atraviesa por la experiencia de vivir: el amor en todas sus variantes: el desamor, el sacrificio, la renuncia, la infidelidad, la muerte, la nostalgia, la paternidad, el deseo,… De esos sentimientos aparecen personajes dolientes, maltratados. Este género es la representación del sufrimiento aunque haya lugar también para la plenitud y la felicidad, esta ultima representada como un preludio a la desgracia y el recuerdo de lo que un día se tuvo y ahora se perdió.

Es probablemente el género de menor prestigio entre público y estudiosos, apenas sin estudios monográficos, que no sucede con otros géneros como el fantástico.
Los géneros son categorías subjetivas cuyas delimitaciones varían con el devenir del tiempo. Así una misma película puede ser contemplada como comedia romántica, melodrama sentimental, etc... No será hasta 1940 cuando se fije la clasificación de géneros cinematográficos que nos ha llegado hasta nosotros. El melodrama abarca un cuerpo tan variado de películas que afecta notablemente a su delimitación. Se habla de demasiadas subcategorías genéricas.

En el melodrama tiene relevancia la estructura temporal. Eros vinculado dramáticamente a Cronos, metáforas sobre la fugacidad de la felicidad, el irremediable transcurrir del reloj y su advertencia sobre el carácter caduco de la vida humana.

Generalmente el héroe melodramático sufre la perdida de su objeto amoroso y es incapaz de actuar eficazmente para reconquistarlo, derivando a la renuncia. Solo la aparición de elementos exógenos hará posible y no siempre, un final feliz. La pugna entre la represión racional del deseo y la voluntad de dejarse arrebatar por el, configura una tensión habitual.
El sentimiento que mas veces se pone en escena en el melodrama es la melancolía, recreándose morbosamente en el sufrimiento, al comprobar que no existe un retorno al pasado, carácter que el cine ha sabido prolongar de manera sugestiva.
Suele depositar el punto de vista narrador del protagonista para acompañar emocionalmente en su sufrimiento por un mundo hostil. Lo que provoca la simpatía del espectador con el personaje, dejándose conmover hasta el derramamiento de lágrimas .
También, la sabia dosificación de información es una necesidad del melodrama, provocando incertidumbre y anticipando soluciones mediante presagios y metáforas. Es notable la presencia además de la metonimia, el símbolo, el indicio y la alegoría en la configuración del contexto ambiental, probablemente herencia del simbolismo romántico del que se nutre parte de la tipología melodramática.
Como relato de aspiraciones esencialistas, está plagado de estructuras complejas y densas, como en su precedente teatral, de elipsis, flashbacks, planteamientos in media res, desenlaces dilatados, recorridos circulares, virajes dramáticos e inesperados o esquemas de repetición.
Género que se constata de la tensión existente entre el sujeto y el objeto. Protagonizado por un sujeto deseante, del objeto depende su felicidad o desdicha. Es la llave que abre o cierra la puerta de la vida, remitiendo también a la ausencia de lo que antes fue presente.

Uno de los rasgos comunes en los relatos de todos los tiempos es poner en evidencia la vulnerabilidad y la fragilidad del ser humano ante los grandes enigmas de su existencia y ante su propia condición como ser individual y social, un ingrediente fundamental en el melodrama. Por ello, ofrece un variado repertorio argumental y contextual, para que el publico se mantenga interesado, pudiendo encontrar desde melodramas familiares, femeninos, románticos, épicos, musicales, negros, fantásticos,…

En otros lugares, concretamente en Japón, la palabra melodrama se aplica especialmente a los relatos sentimentales de final feliz, planteamientos anclados en la cultura budista, donde es protagonista la caducidad de la materia, la fugacidad del tiempo y el universo moral, donde el amor-pasión es concebido como enfermedad.
En America latina, presente prácticamente desde los orígenes del cine, es uno de los pilares de la cultura popular.
Y de la misma manera que el melodrama latino se caracteriza por la exteriorización extrema de las pasiones y la exaltación de los conflictos, parece que las propuestas provenientes del norte, se apuntan a la contención y la interiorización de los mismos.

Es tal el sufrimiento del hombre que se hace imprescindible el desagravio. Nada mas fácil que parodiar un melodrama, su apuesta por lo patético hace que bordee con frecuencia lo ridículo. Por lo que hace constatar y valorar el talento y la habilidad de cineastas como Griffith, Borzage, Minnelli, Sirk o Cromwell, capaces de transmitir tanta emoción, turbación o sentimiento.

El género melodramático es uno de los géneros cinematográficos por excelencia, al que me rendí sin resistencia y del que me he servido para ir desengranando la filmografía de grandes cineastas como en este caso Wyler, pero también otros como por ejemplo Sirk. Dejando claro que una gran película lo es por encima de cualquier género. Lo cierto es que muchas películas de la etapa clásica son clasificables en los grandes géneros. Y el melodrama forma una pieza clave en el engranaje de los mencionados géneros cinematográficos. En Cumbres Borrascosas, William Wyler hace uso de una estética fílmica que engarza con muchos de los principios y convenciones del género melodramático. Así la historia que nos cuenta, basada en la famosa novela de Emily Brontë, descubre muchos de los temas más tratados: el amor impedido, la pasión, la enfermedad, la muerte, etc. Aquí la confrontación entre naturaleza y sociedad cobra un valor más que simbólico y sirve como marco de confrontaciones y conflictos sin solución que desembocarán en un romántico y trágico fin, suavizado con una escena final donde se permite un definitivo encuentro de los protagonistas.

Para algunos el melodrama ha supuesto únicamente el cobijo perfecto para películas sensibleras, con el objetivo de provocar la lágrima fácil; para otros, alberga muchas de las grandes películas, abordando eternos conflictos humanos y derrochando fuertes sentimientos y emociones reales como la vida misma y comunes a todos los individuos. Pero por encima de todo, el melodrama supone el punto de encuentro de grandes directores y grandiosas películas de la historia del cine más clásico.

El hecho de que el melodrama sea un género en si desvalorado y carente de prestigio se debe a que el término melodrama ha podido llegar a estar viciado quizás porque algunas de esas películas "sensibleras", han confundido el verdadero sentido del término.

¿Por qué sólo el melodrama está denostado como género? En mi opinión, básicamente, y sin querer ofender a nadie, por desconocimiento. Otra cosa muy distinta es el gusto o las preferencias de cada cual, y cada uno disfruta de lo que disfruta, claro está. Pero al final lo que está claro es que una buena película es una buena película.

Para los amantes del cine, el melodrama es un género al que no se puede uno resistir. Patrón de muchas de las grandes películas de la historia del cine.

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